La amiga de mi madre
Esto que contare sucedió hace poco cuando la amiga de mi madre vino de visita a nuestra casa a quedarse unos días.
Hacia mucho tiempo que no la veía, mas o menos unos 8 o 10 años no se el tiempo pasa tan rápido.
Francamente no me gustaba el hecho de que ella viniera a nuestro hogar, ya que cuando era niño, me molesta que me tocara los cachetes y me dijera "que lindos cachetotes, como quisiera comérmelos" o "que niño tan bonito y llenito estas bueno para hacerte taquito" y cosas por el estilo.
De niño era re-gordete: Piel Blanca, mejillas grandes rosadas, pelo lacio castaño, además de ser bajito. Todo esto y el saber que no era muy aceptado en la escuela y de recibir las burlas de los demás, con el paso del tiempo decidí que tendría que hacer algo. Me metí al gimnasio y esto me ayudo a tener una figura muy diferente a la que tenía antes. Ahora tengo 19 años, mido 1.80 mts. y tengo un buen físico, si bien no estoy sumamente fornido, tanto mis brazos como pectorales y abdomen están bastante marcados, mucho pero mucho mejor que cuando era un chiquillo regordete de 10 años.
Llego el día. Suena el timbre y mi madre me ordena a abrir la puerta. Al abrirla era ella María Luisa, con unas maletas de lado a lado. Después de todo ella no había cambiado mucho, seguía teniendo el físico de siempre: Cara redonda, pelo castaño ondulado a la altura del cuello, piel blanca, anteojos grandes, busto mediano, piernas gruesas, caderas muy anchas y un culo enorme.
-¡¡¡¡HOLAAAA!!!!-dijo muy efusiva. -¿Como has estado mi amor precioso?- Otra de las cosas que me mataba que me dijera "amor precioso".
-Muy bien muchas gracias-. Respondí tratando de no ser descortés.
-Pero como has crecido mira nada mássss y que guapo te has puesto. Eres todo un galán, seguramente las chicas han de estar locas por tí.
-Jajajaja si algunas jejeje -Seguía fingiendo ser amable -Pero pasa y siéntete como en tu casa.
-Muchas gracias mi amor, me da gusto saber de tí.
En eso, sale mi madre de la cocina y sale a recibir a su amiga adorada e igualmente se saludan efusivamente, diciéndose lo mucho que se extrañaban etc. etc. Me disculpe con las dos y pase a mi cuarto que esta en el segundo piso de mi cuarto a seguir jugando mis vídeo juegos y hablar con mi novia por teléfono.
Ese mismo día en la noche, mi madre pidió que bajara a cenar junto a María Luisa. Baje aunque con muy poco animo, ya que los temas que tocan las "mujeres maduras" me parecen de lo mas cursi y aburridas. Y en efecto mientras comíamos, ellas platicaban sus cosas de cuando era jóvenes, de como las cosas eran antes, como era el trato de los hombres hacía las mujeres, el trabajo entre otras cosas poco interesantes.
Al final de la cena, María Luisa empezó a contar a mi madre el como fracaso de su matrimonio y bueno, lastimosamente el matrimonio de mis padres tampoco perduró, ya que ellos terminaron divorciándose y mi padre lleva al rededor de unos 5 años que no vive con nosotros, prefiriendo vivir con la "putita de mi madrastra", una golfa de unos 25 años de edad mientras que mi "viejo" tiene unos 50 años de edad. Tanto como mi madre como su leal amiga tienen la misma edad: 45 años. Solo que el ex esposo de María Luisa es uno poco más grande, unos 55 años de edad y el se fue con una de como mi edad, lo cual fue una experiencia muy traumática (según sus palabras) el hecho de la dejo por una joven de una considerable diferencia edad.
Finalmente decidí abandonar la mesa, ya que era muy noche y me sentía algo cansado por escuchar todos esos relatos por estas mujeres, cuando María Luisa dijo.
-No te vayas Roberto, quédate con nosotras un rato más con nosotras, anda hazlo por tu "Tía Luisa".
Mi madre me lanzo una mirada de orden, dándome a entender que me quedara en la mesa
-Esta bien, me quedare un ratito más.
-Además, ya estas grandecito, tu ya entiendes y puedes escuchar estos problemas de adultos. Hace mucho que no te veo y me gustaría saber de tí.
Bueno... ¿Que quieres saber de mi? Pensé dentro de mí, si solo soy un chico que va a la preparatoria, que va a entrar a la universidad, tengo novia y juego vídeo juegos.
-Y dime Roberto- pregunto Ma. Luisa -¿Ya tienes novia?
-Pues si- Respondí.
-Mmmm que bien, debe ser muy guapa como tu verdad.
-Pues si es muy bonita. La conocí en la prepa y pues tenemos una muy buena relación.
-Me da gusto saber eso, que tienes una chica que te quiere mucho y con la que te llevas bien. Espero a futuro, tu no caigas en los errores de nuestras parejas ¿Verdad Alma?- Alma es le nombre de mi madre.
-Así es- Ella asintió -Hemos platicado mucho el y yo al respecto y pues bueno, Roberto es un buen chico, tiene buenos principios y pues dudo mucho que caiga en esos mismos errores ¿No es así Rober?
-Claro mamá- Respondí
Y así continuamos hablando un buen rato más de cosas en general, hasta que mi madre por el cansancio decidió levantarse de la mesa.
-Bueno María Luisa, te dejo en buenas manos, estoy cansada por todo lo que hicimos en el día. Rober, por favor lleva a tu "tía" al cuarto donde pasara la noche por favor cuando se vayan a dormir.
-Claro mamá yo me encargo de ello.
Sinceramente yo ya me quería ir a mis aposentos desde hace mucho rato, pero bueno, con tal de ayudar a mi madre accedí a quedarme un rato más con la "visita".
-Hijo -Dijo Luisa -Aún no tengo sueño, ¿podemos ver que hay en la televisión?
-Ok -Respondí.
Prendí el televisor que hay en la sala y ella tomo el control remoto y empezó a cambiar de canales. En eso, le dejo en una película donde la trama era la relación de una mujer madura con un joven, algo así como una comedía romántica.
-Bueno tía Luisa, me siento yo también un poco cansado, ¿Te preparo tu cuarto para que cuando te quieras ir a dormir ya este listo?
-¿Ya tan rápido te quiere ir?- Contesto apresurada -Creí que te quedarías un rato más conmigo. Anda vamos, no seas malo, acompáñame un rato más.
-Bien, de acuerdo tía Luisa.
-Por favor ya no me llames tía Luisa, solo Luisa, de acuerdo.
-Ok.
Me senté a su lado a ver esa película. La verdad es que me sentía muy cansado ya deseaba pegar los ojos para descansar, sin embargo Luisa en todo momento ha sido muy amable y caí en la cuenta de que si tomaba alguna reacción grosera, estaría siendo injusto con ella.
Continuamos viendo la película y en eso vimos como en una escena, los personajes tenían relaciones sexuales. Por mi parte el acto me pareció de lo más indiferente, sin embargo a Luisa le provoco soltar una curiosa pregunta.
-¿Será posible que una mujer de esa edad pueda sentir atracción por alguien mas joven ella?
-No lo se- Conteste a su cuestionamiento.
-Dime Roberto, ¿Tu sentirías atracción por alguien mayor que tú?
-No se, nunca me he encontrado en una situación como esa. Mi novia tiene más o menos mi misma edad y bueno, al menos yo, no me he encontrado con una mujer mayor que me haga sentir atracción de algún tipo.
-Mmm entiendo. Sabes, me gustaría saber que se siente estar con alguien más joven. Sentir su piel firme y fresca; el olor mismo de su cuerpo...
Me pareció recibir mucha información al respecto, y preferí quedarme callado. Luego ella se acomodo en el sillón posando su cabeza en mi hombro y tomándome del hombro.
-Hay Roberto, que brazo tan fuerte tienes.
De pronto, al tenerla tan cerca de mi, empeze a oler su perfume, una fragancia llamada "Animal" para dama, lo que provoco en mi algo inesperado. Una estimulación, una erección.
-Muchas gracias Luisa. -Agradecí el gesto.
Y entonces, su mano empezó a recorrer mi pecho. Respondí abrazándola y rozando las yemas de mis dedos a su hombro. Su piel no se sentía fresca, sino un tanto marchita, aunque no lo suficiente para decir que es una anciana, podría decir que estaba en un punto medio. Ella continuo acariciándome hasta que llego a mi entrepierna. Pegue un pequeño sobresalto y ella inmediatamente me calmo diciendo.
-Tranquilo Roberto, no te asustes, no fue mi intención.
Estábamos a oscuras, la única luz que teníamos era la de la televisión prendida. Me miraba a los ojos, lo hacia de manera seductora. Ella continuaba frotándome por arriba de mi pantalón. Era inevitable el no tener una erección. Su mirada seguía posada en mi y acto seguido me dio un suave beso en mis labios. El sabor de su boca era una delicia, algo que nunca había sentido con otras mujeres de mi edad, ni siquiera con mi novia. Miraba su rostro y empeze a conteplar su belleza. Entonces fue que le devolví el beso, pero el mío fue un poco largo más profundo.
-Qué rico besas Roberto.
-¿Te gusta como lo hago Luisa?
-Siii, me encanta como lo haces
Volvimos a besarnos de nueva cuenta. Mientras nuestros labios estaban unidos, nuestras lenguas jugaban una con la otra. Mordía mis labios de manera suave, sin embargo en veces lo hacía un poco duro. Su mano volvió a tocar mi miembro que estaba súper duro.
-¿Me lo prestas?
-¿Que? -Respondí inocentemente.
-Tu pene.
-¿Que le vas hacer?
-Ya verás...
Desabrochó mi pantalón y bajo lentamente el cierre. Empezó a sobar sobre mi boxer.
-Estas muy empalmado verdad.
-Así es -Respondí- me tienes muy duro.
-Vamos a ver qué hay debajo de esta bonita ropa íntima.
Bajo el el boxer y mi pene salió de forma inmediata.
-Vaya, mira nada más lo que tenemos aquí, que enorme trozo de carne tienes Roberto.
Lo tomo con una de sus manos y empezó a masturbarme de manera suave. De mi empezó a salir un poco de líquido pre-eyaculatorio y con su lengua, empezó a lamer la punta de mi glande.
-¡¡¡Mmmm!!!, que rica sabe tu "lechita", está tan calientita, no me digas que tan pronto vas a terminar.
-Claro que no Luisa- respondí con firmeza.
-Que bueno, porque apenas esto va a empezar.
Sin parar de masturbarme, abrió su boca y empezó a chupar mi glande completo. Su lengua lamía todo el contorno de mi punta. Se sentía tan suave, tan delicioso; la verdad es que mi novia no me lo chupa tan rico como Luisa.
-Mmmmm, que rico me lo comes Luisa.
-¿Te está gustando querido?
-Siii, se siente tan rico.
-Y eso es solo el principio.
Sentí como después lo empezó a engullir completo hasta el mango. Sentía como su lengua recorría el largo de mi falo. Me volvía loco, me hacía sentir que flotaba, en verdad nunca había sentido tanto placer como el ella me brindaba.
Seguía chupándolo, lo sacaba y lo metía de su boca una y otra vez. De pronto, pasó por mi mente que si mi madre se levantara por cualquier cosa y nos atrapara a ella y a mí, quizás se pondría histérica o algo por el estilo, así que invite a Luisa llevarla a su recamara.
-Luisa, no quiero romper el encanto, pero que tal si vamos a tu cuarto.
Se incorporó, se limpio un poco la saliva de sus labios, me dió beso en la boca y al oído me dijo:
-Llevame dónde quieras, está noche quiero ser tuya.
Nos dirigimos a la recamara de huéspedes, entre primero y ella detrás de mí. Me tomo por detrás y empezó a acariciar todo mi cuerpo de manera lasciva, hasta que me aventó a la cama. Caí e inmediatamente me voltee hacía arriba. Ella se acercaba y mientras lo hacia, comenzaba a desnudarse, empezando por quitarse su suéter de estambre. Debajo no había nada, solo su sostén de color blanco que cubría sus pechos de tamaño mediano. Admito que se miraban muy apetitosas esas formas redondas y firmes. Al desabrocharse su sujetador, dejo al aire libre esas suculentas glándulas mamarias y lo primero que hice fue apreciar su pezones. Tamaño mediano, color marrón, puntiagudos y visiblemente macizos.
-¿Te gusta lo que vez?
-Claro que si -Respondí de inmediato.
Sus manos se dirijieron al botón de su pantalón de mezclilla para poder desabrocharlo y después bajarlo. Sin embargo, miraba que gracias a esas gruesas piernas, caderas anchas y culo gordo, le costaba trabajo poder quitárselo, lo que sin querer dibuje una sonrisa burlona en mi cara.
-Ahh, no te burles de mi Roberto, ya se que estoy gorda y te parezco un espectáculo.
-Nooo, para nada es que me parece curioso que batalles tanto para poderte quitar el pantalón.
Mientras ella se peleaba con su pantalón, me dispuse quitarme toda la ropa y quedar completamente desnudo.
Finalmente logro quitarse ese apretado jean y pude admirar sus curvas. Su sexo estaba cubierto por una braga chiquita de algodón y también de color blanco.
-Muy bien "jovencito", en estos momentos te voy a quitar ese semblante burlón.
Estando yo boca arriba, se acercó hacia mi y se sentó en mi pene erecto. Con su vagina aún cubierta por braga, comenzó a frotar mi miembro de arriba a abajo. Sentía muy rico, además de percibir de que Luisa estaba ya muy mojada y estaba lista para ser penetrada.
-¿Porque no lo tomas y lo metes dentro de ti Luisa?
-Mmmmm ¿Ya lo quieres? ¿Quieres que seamos ya uno solo?
-Eso es lo que quiero, quiero saber que se siente estar con una mujer mayor que yo.
Se levantó un un poco solo para despojarse de su braga y su sexo estaba cubierto por un espeso follaje de vello púbico. Tomo mi grueso pene y comenzó a introducirlo poco a poco.
-Ahhhhh, mmmmm, se siente enorme.
Su vagina era cálida y muy húmeda. Sentía como centímetro a centímetro su sexo se comía al mío, así hasta llegar al tope.
-Sabes Rober, tu pene es el más grande que he metido en mi vagina.
Se acercó a mí y sus pechos quedaron exactamente a la altura de mi boca. Su pezón firme y duro rozaba mis labios ancioso de ser succionado.
-Vamos anda chupalo, yo se que eso deseas.
Abrí mi boca para meterlo en mi boca. Lo succionaba como si de ella quisiera sacar leche materna. Mientras ella, empezaba a moverse se arriba a abajo.
-Mmmmm, ahhhhhhh, mmmmm, que rica esta tu "verga" Rober...
-¿Mi verga?
-Siii, Mmmm
Sus gemidos eran música para mis oídos. Mientras tanto yo seguía cenandome sus redondas y puntiagudas formas. Tenía mis manos en su espalda, empecé a bajarlas hasta su cintura y llegué hasta su gran y redondeado culo. Al tocarlo note lo duro y firme que lo tenía. Mi instinto me guío a darle una buena nalgada.
-Ayyyyy Robertito, pero que pesada tienes esas manitas.
-Perdóname Luisa si te lastimé.
-Mmmmm, Ahhhhh, para nada bebé me gusta. ¿Que tal están mis nalgas?
-Muy ricas, están bien redondas y macizas.
-Siiiiii ¿Mucho?
-Ahhhh, siiiiii.
Así estuvimos varios minutos en esa posición. Sus gemidos no dejaban de parar, de hecho aumento el tono de los mismos. Sus gestos dibujaban placer y máxima satisfacción.
-Muy bien bebé, es tu turno, quiero sentir la fuerza y el vigor de un "jovencito"
Se salió de mi y se puso en cuatro. Ese de por sí gran culo se veía aún más grande y redondo en esa posición, además de que la cintura se miraba más chica.
-A mi ex esposo le volvía loco está posición, se convertía en un animal.
Me puse detrás de ella a punto de penetrarla, pero antes le pedí algo.
-¿Puedo insultarte?
-¿Que me quieres decir?
-No se, mi "puta", mi "perra"
-Ah eso. Todos los hombre son iguales -Rie -Haz lo que más te convenga.
Pues bien así comenzamos. Tome mi verga y la introduje de un golpe. Mis bolas chocaron con su clítoris. Lo volví a sacar y a meter una y otra vez, con mayor fuerza y violencia. La embestía muy duro, lo sé porque sus nalgas temblaban como gelatina en cada impacto. Para tomar una mayor fuerza, estaba sostenido de sus caderas y castigaba sus glúteos con varios azotes de vez en cuando. Luisa por su parte, respondía con una serie fuerte gemidos, que de verdad eran sumamente escándalos. Una ventaja de ese cuarto donde estábamos, es que los ruidos no se filtraban, lo que dejó de preocuparme por mamá de que se levantara y nos vieran.
Disfrutaba de del gran culo de Luisa, me hacía sentir un hombre fuerte y poderoso. Me llenaba de ego el saber que una mujer madura, con varios años mayor de experiencia, sucumbiera ante una persona mucho más joven de ella, pero aún así sentía que algo más faltaba, algo que con mis novias nunca había hecho.
-¿Te lo han hecho por ano Luisa?
-CLARO QUE NO... Por favor ni se te ocurra.
-Vamos Luisa, seré sutil, lo meteré con mucho cuidado.
-Es que... La tienes bien grande.
-Si sientes que te lastimó, lo saco de inmediato.
-Ashhh... Estay bien, pero se sutil de acuerdo.
-Lo prometo.
Lo primero que hice fue escupirle el ano para lubricarlo. Después fui metiendo poco a poco mi glande. Los sonidos emitidos por su voz no sabía si eran de dolor o placer.
-¿Te lastimó?
-Uyyy, mmmm, ahhhhh. Si un poco, hazlo con más cuidado.
Fui más cuidadoso y notaba que el ano de Luisa se empezaba a dilatar, lo que creí que estaba lista para recibir mi falo de una embestida. Pero al hacerlo, me lanzó un fuerte insulto.
-¡¡¡AGHHHHHH, CARAJO ROBERTO, ERES UN BASTARDO, ME VAS A PARTIR A LA MITAD!!! Te dije que con cuidado, mi ano esta virgen y tú eres el primero.
En eso me detuve pensando "Eso es todo, se acabó todo", pero Luisa me grito que no parará.
-¿QUE HACES?, SIGUE DIABLOS, no pares.
Seguí bombeando su ano una y otra vez, al principio lento con cuidado, pero conforme a esos sonidos que cambiaron de dolor a placer, fui aumentado de velocidad y fuerza.
-Ahhhh, mmmmm, siiiiii, ahhhhh, mmmmm ¿Te gusta que sea tu puta?
-Si Luisa, me encanta, me encanta que seas mi perra.
-Mis nalgas pueden ser tuyas si me invitas más seguido a tu casa amor.
-Siiiiii, le diré a mamá que vengas más seguido.
Estuvimos en esa posición mucho más de la cuenta. Luisa era fantástica, nunca creí que estar con ella me llenará de tanto placer.
Tome de su cabellera y azote sus nalgas por enésima vez; notaba que mi mano ya estaba muy marcada en sus glúteos, lo que todavía aumentaba más mi de por sí elevado ego.
Finalmente Luisa sentía que era momento de acabar. De verdad que está seción de sexo había durado mucho, le di una buena batalla a mi nueva amante y además de dejarla con deseos de querer estar conmigo una vez más.
-Vamos Roberto, quiero que me des ya tu lechita.
-¿Donde la quieres?
-Acaba dentro de mí, déjala en mi ano.
Así fue. Expulse mi semen dentro de su ano. Al estallar, el climax que sentir fue inmenso, como si hubiera sido mi primera vez. Al sacar mi pene, el líquido espeso y blanco salía del culo de Luisa y este corría hasta su vagina.
-Sabes Roberto, eres el mejor amante que he tenido en la vida, nadie me lo había hecho como tú y pensar que en broma cuando pequeño, te decía que te iba a comer y ahora que eres todo un hombre finalmente lo hice.
-Luisa, la verdad es que cada vez que me tocaba las mejillas y me decías esas cosas de niño, te odiaba y al saber que vendrías hoy creí que la pasaría muy mal, pero finalmente descubrí que eres todo lo opuesto que creía de tí
-Jajaja Bueno ya vez...
Comenzamos una charla que duro unos minutos y antes de salir del cuarto, me despedí de ella de un beso en la boca.
A la mañana siguiente, mi mamá se levantó primero, hizo el desayuno, unos Hot Cakes que son mis favoritos. Fue a mi recamara y me pidió que me levantara para el desayuno. Al llegar al desayunador, estaba Luisa sentada sonriente.
-Buenos días Rober.
-Buenos días Luisa.
-Oye... Se más respetuoso jovencito, nada de "Luisa", dirijete a ella como "tía Luisa" -Además de lanzarme una mirada de desaprobación.
-Vaya Alma por favor, no lo regañes, además es ya un adulto, si quiere decirme Luisa para mí está bien -Y me miró guiñándome el ojo.
-Esta bien Luisa, como tú digas.
Platicamos durante todo el desayuno, además de que yo participaba en las conversaciones.
Luisa se quedó un día más y en la noche esperamos a que mamá se fuera a dormir para tener sexo una vez más. Fue igual de frenético que anoche; practicamos diferentes posiciones que no hicimos la primera vez, le provoque varios orgasmos y en esta ocasión termine en su rostro.
Finalmente llegó su partida. Se fue sin antes darme su número telefónico. Me dijo que le llamara de vez en cuando. Y así lo hice. Estuve en contacto con ella y como me pidió, le pedía a mamá que invitará más seguido a casa.
-Pero Roberto, yo encantaba, pero ¿porque me pides que invite tan seguido a Luisa? ¿Que no te caía mal?
-Bueno, es de sabios cambiar de opinión ¿no mamá?...
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