La transformación
Esto que les contare, se presento en un momento difícil de mi vida. En mi familia, estábamos en una situación financiera un tanto complicada. Los gastos generados eran mayores al pobre sustento que podía llevar mi padre a casa. Mi madre quien se encargaba de los gastos de la casa, constantemente tenía peleas con mi padre, ya para ella le era muy difícil pagar los servicios como el agua, gas, comidas, mis estudios, etc. Una situación que le fuera muy frustrante y angustiosa.
En aquel momento yo era un chico con apenas cumplidos 18 años, era estudiante de preparatoria y estaba en los últimos meses para terminarla.
Dicho esto, constantemente al terminar las jornadas diarias escolares, tenía que ir a casa de mis compañeros a realizar trabajos en equipo, lo que comúnmente hacía que llegara de noche a mi hogar.
Y en una de esas noches, encontré a mi madre sentada en la sala. Su semblante era triste y cabizbajo. Se notaba en ella una enorme preocupación. En la mesa de centro había una una copa y una botella de vino abierta.
Mí madre es una mujer de 45 años. Es ama casa y realiza las típicas labores de un hogar: hace el aseo de la casa, cocina, plancha la ropa etc además de que lleva la administración de los gastos del hogar como dije antes.
Me acerqué a ella y la salude.
-Hola mamá, cómo estás?
-Bien hijo -me respondió- Como te fue?
-Bien mamá, grácias
-¿Porque hasta esta hora?
-Fui a la casa de uno de mis compañeros a terminar un trabajo en equipo.
Sin dudarlo, le pregunté por su estado de ánimo.
-¿Todo bien mamá?
-Si hijo, es que... volví a pelear con tu padre.
-¿Otra vez?
-Si. Siempre es lo mismo con el, es tan testarudo.
-Lo se mamá, pero no le hagas caso, ya sabes como es el.
-Tienes razón -rie un poco- olvidemoslo. Que te parece si vamos a tu cuarto para seguir platicando.
-Seguro mamá.
Se llevo la botella de vino que estaba en la mesa, además de llevar una copa más para mí y nos dirijmos a mi recamara. Entramos, nos sentamos a la orilla de mí cama y continuamos charlando. Las cosas que conversamos fueron temas en general: La escuela, la familia, los amigos, anecdotas, etc.
Continuamos bebiendo más y más al grado de que ella y yo llegamos a la embriaguez. Me sentía ya muy mareado, sin embargo estar de esa forma le daba mucho sabor a esa plática que no tenía de hace mucho tiempo. Reíamos y nos dábamos muchas muestras de afecto.
Como por arte de magia, de pronto algo cambio en semblante de mi madre, como si fuera otra persona. Su manera de mirarme se volvió directa, muy penetrante y atrevida, como si tratara de seducirme. Sin más, el rumbo de la charla cambio por unas preguntas más personales.
-¿Y dime hijo ya tienes novia?
-Aun no mamá.
Sin dejar de mirarme de la manera antes descrita se fue acercando a mi. Su escote dejaba entre ver algo de sus hermosos senos y prosiguió con sus preguntas.
-¿Como es posible que un chico tan atractivo como tú no tenga novia?
-No lo se mamá -respondí y reí de forma nerviosa.
La siguiente pregunta fue en relación sobre sus amigas.
-¿Y dime, mis amigas te parecen guapas?
Sus amigas son contemporáneas suyas. Algunas son atractivas otras no, pero nunca han provocado algo en particular en mí.
-Pues algunas son guapas mamá -respondí.
Su siguiente pregunta me saco un tanto de balance.
-¿Te gustaría estar con alguna de ellas?
-Mamá... ¿Por qué me preguntas eso?
Ríe. -Soy tu madre y no tiene nada de malo que te pregunte.
-Pero... ¿Es muy raro no crees?
-No para nada.
Su siguiente pregunta que hizo me dejo un tanto perplejo y cambio el panorama por completo.
-¿Te parezco hermosa?
-Si mamá, pero...¿Por qué me lo preguntas?
-Quiero saber que opina mi hijo sobre su madre.
Mi madre es una mujer muy, pero muy hermosa. Físicamente es de piel blanca, mide 1.69 cm de estatura, pelo negro semi-ondulado largo casi a la cintura, cara de niña inocente (a pesar de su edad, así se le ve), labios gruesos, nariz fina, vientre plano, senos grandes redonditos y firmes, caderas muy anchas, nalgas carnosas y prominentes y unas piernas gruesas y bien torneadas. En ese momento vestía un vestido floral, muy escotado, corto y dejaba ver de repente sus bellas piernas.
-Si mamá eres muy hermosa, papá es afortunado de tenerte
-Bahhh, ahorita no me hables de el -responde.
Siguió con sus cuestionamientos.
-¿Y que te gusta más de mí?
-No lo se... Tal vez tu forma de ser... Es que eres tan buena, comprensiva, en la forma en que me apoyas para en la escuela, no lo se... en todo mamá -respondí.
-A eso no me refiero tontito. Me refiero a ¿Qué te gusta más de mi físicamente?
-¿Perdón como dices?
-¿Tal ves es mi busto?, ¿Mis glúteos? ¿O quizás sean mis piernas?
-No lo se mamá... Es que eres muy bonita, nunca lo había pensado -le respondí.
De pronto se acerco aún más. Su cuerpo hizo contacto con el mío. Su cara estaba frente a la mía. Con esa mirada seductora y atrevida. Cerro sus ojos y sin más me dio un beso en mis labios.
-¿Mamá pero que haces?
-Sabes eres un chico muy lindo
-Pero soy tu hijo
-Ojala tu padre fuera como tú
-Pero esto no está bien
-Tranquilo... No te preocupes, nadie lo sabrá. Será nuestro secreto
Acto seguido, su mano toco mi entrepierna y empezó a frotar. Sin darme cuenta empecé a tener una erección. Mi miembro crecía aún más y más a tal grado que estaba en su máximo esplendor.
-Mamá...
-Hijo, que grande se siente
-¿Estás segura de esto?
-Si, solo déjate llevar...
Al igual que ella, estuve tomando de ese vino que llevo a mi cuarto, lo que sin darme cuenta, provoco que me intoxicara y el pudor se fuera desvanecido poco a lentamente.
Nuevamente volvió a besarme y finalmente sucumbí, correspondí a sus besos y lo hicimos de una manera muy apasionada. Ella mordía mi labio superior e inferior, jugábamos con nuestras lenguas manteniendo nuestros ojos cerrados. No parábamos. Lo que estaba sucediendo fue algo que nunca imagine. BESABA A MAMÁ. Lo más extraño es que lo disfrutaba mucho y no quería parar.
Su mano continuaba tocando mi miembro sobre el pantalón. Con sus manos, desabrochó mi cinturón, quito el botón y bajo el cierre. Mi pene estaba atrapado en mi trusa. Finalmente bajo mi ropa íntima y este salió disparado.
-Wow hijo, está enorme...
Mido 1.85 cm, también soy de piel blanca, pelo ondulado, cuerpo ligeramente marcado por el ejercicio. Mi miembro tiene unos 22 cm de largo, es de buen grosor, no tengo circuncisión, glande rosado y de piel suave.
-Esta más grande que el de tu padre -dijo.
-¿De verdad mamá?
-Si hijo, es muy grande... y hermoso.
Empezó a frotarlo de arriba a abajo con sus suaves manos y al hacerlo sonreía de manera aún más perversa.
-¿Te gusta lo que hago?
-Si mamá, me gusta mucho.
Posteriormente, se acerco y empezó a besar toda su extensión y sin más dijo.
-Hijo, voy a comerlo.
Abrió la boca y lo introdujo en ella. Lo que sentí fue una sensación realmente increíble. La calidez de su boca en conjunto con su lengua y saliva fue una experiencia única. Al hacerlo no dejaba de mirarme a los ojos. Mi pene entraba una y otra vez en su boca. El sonido que generaba (Glup Glup Glup Glup) era muy estimulante. Se ve que le costaba trabajo chuparlo, pero no paraba de hacerlo. Lo metía todo en su boca. Se ahogaba con el de vez en cuando y esto le provocaba cierta sensación de asco, pero ni eso la detenía.
-Mamá se siente muy rico...
-¿Te gusta amor?
-Si mamá mucho...
-Mmmm, que rico está hijo. Está tan grande y tan duro, pero a la vez lo tienes suave.
(Glup Glup Glup Glup). Ahhhh está muy rico mi niño -añadió.
Ella continuaba chupándolo y tocando mis testículos durante mucho tiempo. Las sensaciones experimentadas realmente eran únicas. Entonces sentí que llego el momento del clima, el momento de terminar.
-Mamá, ya no aguanto más, quiero estallar.
Respondió -No te atrevas hijo, que lo estoy disfrutando mucho, está muy rico.
-Ahhhh, Por favor... Mmmm...
-Esta bien mi niño, hazlo. Hazlo en mi cara y boca.
En ese momento, se puso de rodillas entre mis piernas y continuo chupando una y otra vez. Después hizo su cabeza un poco atrás, cerro sus ojos, abrió su boca y saco su lengua. Continúo estimulando me con sus manos. Entonces fue que sin más explote... Eyacule en su boca y cara. Expulse todo mi semen sobre ella.
En el acto yo no dejaba de gemir.
-Ahhhhh, Mmmmm, Ahhhh, que rico mamá...
-Mmmm siii... Que rica esta tu lechita amor.
-Ahhhh... ¿Te gustó mamá?
-Si amor, me gusto mucho -respondió.
El resto del semen que quedó en su cara, lo quito con los dedos de su mano y se lo llevo a la boca. Se ve que realmente disfruto el sabor de mi fluido.
Se puso de pie, se quito el vestido floreado y dejó ver su maravilloso cuerpo. Solo cubierto por su sostén y cachetero de encaje de color negro. Realmente tiene una figura espectacular, sobre todo si tomamos en cuenta la edad que tiene.
Sirvió una copa para ella y otra para mi y volvió a preguntar.
-¿Dime ahora que te gusta más de mi hijo?
Al estar tomado y excitado al máximo, esta vez no tuve conflicto para responder.
-Tienes unos pechos maravillosos mamá, pero tus piernas son suculentas.
Se dio vuelta y pregunto.
-¿Y mis nalgas?
-Creo que son lo mejor mamá. Son tan grandes y carnosas. Que anchas son tus caderas, me encantan. Tienes un cuerpo de lujo. -añadí.
- Jajaja -rie- Ponte de pie hijo.
Obedecí. Me pare de la orilla de la cama y ella empezó a quitarme la ropa. Comenzó por mi camisa polo y dejo mi torso desnudo. Comenzó a besarme. Primero por mi cuello, poco a poco fue a mis pectorales, a mi abdomen marcado, así hasta llegar a mi sexo. Fue entonces que retiro completamente el pantalón y la trusa y así dejarme completamente desnudo.
-Desabrocha mi sostén -me pidió.
Lo hice. Desabroche por atrás ese hermoso y sensual sujetador, al acto dejo ver sus bellos pezones. Son grandes y de color pardo. Quede muy excitado al verlos.
-¿Te gustan? -Pregunto.
-Si mamá están muy bonitos
-¿Te gustaría tocarlos?
-¿Puedo?
¿Claro... e inclusive si quieres puedes chuparlos -respondió.
No lo dude ni por un momento. Empecé a tocar sus redondos pechos con mis manos, mientras que con mis dedos jugaba con sus pezones. Note lo firmes que son. Se sienten realmente duros, como si fueran rocas, al igual que sus pezones se sienten la firmeza de estos. Me atreví a pellizcarlos un poco.
-Uy hijo... Hazlo con cuidado
-Perdona mamá -respondí.
-Anda chúpalos como cuando te amamantaba de bebé...
Acerque mi boca a sus pezones y empecé a succionarlos. Lo hacía como si de ellos fuera a sacar el alimento que de crio me proporcionaba. Al hacerlo, cerraba mis ojos y disfrutaba el momento. Lo hacía uno a uno: Mientras chupaba uno, tocaba al otro y como dije, mis dedos jugaba con su respectivo pezón y así los iba alternando.
-Mamá, te los voy a dejar secos... -dije.
-Hazlo hijo... ¡Me encanta! Vamos, termina de criarte mi niño hermoso, para que crezcas fuerte y sano.
Mientras hacía esto, mi madre me dio un abrazo y puso su cabeza en mi hombro. Le correspondí abrazándola también sin dejar de alimentarme de esas apetitosas formas.
Al cabo de un rato, ella se acostó sobre mi cama, doblo las rodillas y abrió sus piernas a su máxima extensión. Empezó a frotar con su manos derecha sobre su prenda íntima.
-Ahhhh, estoy muy mojada... -dijo- Quiero que con tu lengua y boca hagas feliz el sexo de mami, hazlo como si besaras mis labios...
Me acerque a su entrepierna y comencé a lamer sobre su prenda. Lo hacia de arriba a bajo y ella mientras tanto gemía delicadamente. Sobre de esta, se notaba lo mojada que estaba su vagina.
-Vamos ya quítala.. -dijo muy extasiada- hazlo suave y lento... Hazlo con tus dientes...
Entonces como me pidió, comencé a bajar su prenda poco a poco con mis dientes hasta retirarla completamente. Al ver su sexo, me percate contaba con bello púbico, sin embargo se notaba el cuidado que le daba a su parte íntima.
-Que esperas... ¡Hazlo ya!... -lo pedía de forma desesperada.
El olor de su vagina era penetrante, sin embargo la sensación era muy agradable. Comencé por morder y besar sus labios vaginales como si fuera su boca. Como era de esperarse, mi madre gemía dulcemente. Sus manos empujaban mi cabeza a su sexo con cierta fuerza, como si quisiera ahogarme en ella. En verdad yo gozaba con el hecho de saborear su cálido y muy jugoso sexo. Después con mi lengua, lamía de abajo a arriba y con la punta estimulaba su clítoris. Mamá fue que entonces aumento el sonido de sus gemidos, su cabeza se movía de un lado a otro y su cuerpo se estremecía por el placer.
-Ahhhh, Mmmm, Ahhhh, hijo.... qué rica está tu lengua... Ahhhh... sigue... sigue amor, no pares...
Continuaba dándole placer al umbral que me dio a luz, poniendo énfasis aún más en su clítoris, hasta que expulsó su delicioso néctar en mi boca.
-Ahhhhh...
Su gemido se escucho como si fuera un último suspiró y hubo un breve silencio.
-Has hecho muy feliz a mami, como nunca antes lo habían hecho- dijo con voz relajada -Ahora te quiero dentro mí amor.
Me di cuenta en ese momento que ella y yo ya no éramos los mismos. Las acciones llevadas nos transformaron en personas completamente diferentes. Dejamos aún lado el vínculo familiar para dejarnos llevar por nuestros más bajos instintos. Mi madre de ser una mujer sutil y acatada, se convirtió en una majestuosa y fulgurante amante, mientras que yo por mi parte, en un animal salvaje que se dejaba guiar por sus más oscuros deseos.
Teniendo en cuenta esto, sentí la fuerte necesidad de hacerle saber quién llevaba la batuta. Y para esto, deseaba penetrarla en una posición donde supiera que ella se había vuelto mía, que era de mi propiedad. Mi mente no dejaba de recordar ese voluptuoso y bien formado trasero suyo. Mis bajos instintos me decían que tenía que hacerlo de esa forma, de esa manera en particular.
-De acuerdo mamá, sin embargo quisiera pedirte algo...
-¿Y que es hijo? -respondió.
-Me gustaría que te pusieras en posición de cuatro, para poder hacerlo de "perrito".
-¿Como?... ¿De perrito? -responde y ríe un poco- ¡Hay hijo!... ¿De verdad quieres que lo hagamos en esa posición?
-Si mamá... Es que de verdad me gustaría mucho tenerte de esa forma. ¡Vamos mamá, hagámoslo de esa manera!
-Bueno... -Suelta una sonrisa pícara- Está bien, lo haremos como tu digas mi amor.
Entonces se puso en posición. Giro su cuerpo para ponerse boca abajo y al acto, levanto sus maravillosos glúteos para ponerse de rodillas dejando una ligera separación entre ellas. Su pecho y cabeza por su parte, quedaron sobre la superficie de la cama, mientras que sus brazos los extendía hacia el frente, quedando su espalda arqueada en forma de "U" dejando ver una muy estimulante imagen.
-Listo hijo, ¿así es como quieres que me ponga?
-Si mamá, de esa forma exactamente.
-Entonces hazlo, mete ese miembro grande y grueso dentro de mi...
Inmediatamente me pongo detrás de ella. Observo el maravilloso paisaje que forman sus nalgas al ver que estas hacen una forma de corazón invertido, dejando ver aún más su jugoso sexo, el cual seguía escurriendo por la excitación. Con todo este panorama, no me pude resistir y le propine una fuerte nalgada.
-Ahhhh hijo, que rudo eres...-dice mi madre- Así... Así es como me gusta..
Con una de mis manos tome de su cadera izquierda, mientras que con la otra tome mi miembro y empecé a jugar un poco la entrada de su sexo, hasta que mi glande quedo ligeramente dentro. Hacer este juego, provocaba que manifestara ciertos sonidos de placer. Entonces sin aviso fue que empujé mi cadera con violencia haciendo que mi pene entrara hasta el fondo de su vagina.
-¡¡¡Ahhhh!!!- Lanzo un grito fuerte y seco. -Que grande se siente, lo tienes enorme mi cielo...
Su cavidad estrecha apretaba con fuerza mi pene haciendo que la sensaciones fueran muy agradables e inigualables.
-¿Te gusta mamá?
-Si hijo... Me encanta como se siente... Envísteme, envísteme muy fuerte, como nunca lo has hecho...
Así lo hice. Sacaba mi miembro y lo introducía una y otra vez, teniéndola sometida de su cintura. Ella gemía de una manera muy escandalosa en cada intromisión. Cada vez que chocaban mis caderas con sus glúteos, estos temblaban en cada impacto. Mis testículos golpeaban su clítoris, lo que hacia que la estimulación para ella fuera cada vez más y más alta. Aderezaba el acto propinándole de vez en cuando con una nalgada. Eso me encantaba y a ella también.
-¡¡¡Ahhhh!!! Así hijo, así no pares, me encanta como me "coges", lo haces muy rico, no te detengas, hazlo más fuerte, más rápido...
Continuaba entonces. El va y viene lo seguía llevando acabo, con mayor fuerza y velocidad como me lo pedía. Como dije antes, mis caderas chocaban con sus glúteos y esto generaba un sonido maravilloso de golpe de martillo lo que aumentaba el placer para ambos.
-¡Ahhhhh! ¡Mmmmm! ¡Ahhhhh! Si hijo así, así me gusta... Que rico amor... Que duro me das...
-¿Te gusta como te lo hago mamá?
-Siiii, eres el mejor...
-¿Soy mejor que papá?...
-Si mucho mejor que él...
-¿Quien la tiene más grande?
-Tú... Ahhhhh, ya te dije... tú la tienes más grande hijo, más que tu padre...
El éxtasis del momento hizo que de mi boca salieran más palabras de posesión, sometimiento y deseo.
-Mamá, quiero que seas solo para mí, quiero que siempre seas mi puta...
-¿Tu puta?... Ahhhh, Mmmm... Siiiii, siempre voy a serlo, siempre seré tu puta...
-Eres mía... de mi propiedad...
-Siiiiii, siempre tuya
-Cuando yo quiera y a la hora que quiera.
-Lo que tu me digas hijo, haré siempre lo que me pidas...
-No quiero que lo hagas ya con papá...
-No ya no... Solo contigo mi niño, tu eres quien me satisface.
Inmediatamente, la tome de su cabello y jale muy fuerte hacía mi como si se tratara de una yegua a la que quisiera detener su paso y la vez dando otra nalgada, provocando que mi madre lanzara un grito placentero.
-¡¡¡AHHHHH!!! Eres un semental, con que fuerza me lo haces, eres maravilloso, nunca había sentido tanto placer...
Y así continuamos durante un rato más en esa posición, hasta que mi madre me pidió cambiar de rol.
-Mmmm hijo, eres maravilloso, ahora déjame yo tomar ahora el control...
Me salí de ella y me acosté en la cama boca arriba; mi miembro estaba aún en su máxima plenitud como una enorme torre. Mi madre se monto sobre mí, a la altura de mi cintura, tomando con una de sus manos mi pene, para poder guiarlo directamente a su vagina. Al sentarse, este entro completamente en su vagina.
-¡¡¡Siiiiii!!! Que delicia...-Expulso un aullido de placer
Comenzó a mover su cuerpo de arriba a bajo, haciendo que mi pene entra y saliera en cada movimiento. Sus nalgas chocaban con mis piernas, haciendo un sonido de palmadas. También complementaba la acción, moviéndose en forma de circulos. Sus pechos brincaban de arriba a abajo. Se notaba el claro disfrute en su rostro, ya que cerraba los ojos, emitía sonidos de placer y tiraba su cabeza para atrás, además de hacer movimientos circulares con ella. Su manos quedaban posadas sobre mi pecho, apretando fuerte mis pectorales. En un momento del acto, me incorpore para alcanzar sus senos y volver a chupar sus pezones nuevamente, quedando abrazados uno del otro. Repetíamos frases de placer, lujuria y deseo.
Sin previo aviso, la tome de su cuerpo, la voltee para que quedara boca arriba y yo encima de ella. Su hermoso cabello quedo esparcido en la cama, lo cual acentuaba belleza natural.
-Me gusta como me sometes, como tomas el control. Eres todo un hombre.
Empecé a mover mi cadera de adentro hacia afuera para que mi pene entrara y saliera en su vagina nuevamente, generando nuevamente en ella los jadeos de placer. Apretaba sus ojos, su boca ligeramente abierta y apretaba mis nalgas de una manera muy brusca y las empujaba hacia ella, buscando que el impacto fuera con mayor fuerza y profundidad. Nuestros cuerpos estaban sudados del esfuerzo físico que generábamos.
-Me encantas mamá, realmente lo estoy disfrutando...
-Yo también hijo... Eres el mejor... Sigue, sigue así, no pares...
Estábamos llegando a la cúspide, al clímax del momento. Mi ser no podía contenerse más. Mi cuerpo me exigía desahogarme una vez más.
-Mamá, esto es una delicia, pero ya no aguanto más... Estoy a punto de estallar...
-Si... Yo también hijo, estoy deseosa de hacerlo... Hagámoslo al mismo tiempo, termina dentro de mi pequeño...
-Pero mamá no tengo puesto un condón, podrías quedar embarazada.
-No te preocupes. Después de tenerte, me operé para no poder tener más hijos.
Y así lo hicimos. Terminamos al mismo tiempo y al hacerlo, nuestros cuerpos se estremecieron como si se tratara del último aliento. Nuestros fluidos se mezclaron haciéndose uno solo, mientras nuestros sexos quedaron conectados uno al otro. Mi cuerpo finalmente se desvaneció en el suyo y sin darme cuenta, me quede profundamente dormido enredado entre sus brazos como si se tratara de una tierna imagen de amor de madre e hijo.
Esa noche al parecer mi padre no llego a dormir a casa. Quizás se fue a emborrachar con sus amigos del trabajo, para sacar sus frustraciones del trabajo y que tiene con su familia al no alcanzarle el dinero que gana para sustentarla, lo cual es típico en el.
Abro los ojos; me doy cuenta que estoy en mi habitación y sigo acostado en mi cama; tengo una fuerte jaqueca fuente de la emborrachara del día anterior; me da vueltas la cabeza y siento una fuerte pesadez. Caigo en cuenta que estoy solo en el cuarto, que ella en algún momento se fue del mismo. Veo el reloj, es hora de levantarse. Como cualquier día, me levanto, me meto a la ducha y arreglo mis cosas para ir al colegio.
Al salir de mi recamara, me dirigí a la cocina para poder tomar el desayuno y me doy cuenta que esta mi madre en la estufa preparándolo. Me siento en el comedor del desayunador; me tomo la cabeza de las manos ya que el dolor de cabeza sigue presente.
-Buenos días hijo- Mi madre saludo de una manera muy natural.
-Buenos días mamá.
Inmediatamente se acerco con un plato de desayuno.
-Toma hijo tu desayuno. Vamos apresúrate que se te hace tarde.
-Si mamá gracias.
Desayune en silencio. De lo ocurrido anoche no hicimos comentario alguno. Estuvimos callados mientras comía, hasta que finalmente termine y me despedí de ella.
-Hasta luego mamá, nos vemos más tarde.
-Claro que si hijo, cuídate mucho.
Y eso fue todo.
Fui a la escuela como cualquier otro día, tome mis clases y al concluir, de nueva cuenta, fui a la casa del compañero con el que estábamos realizando el trabajo en equipo.
De nuevo era noche cuando regrese a casa. Al entrar, el ambiente se sentía muy diferente al día anterior. Me dirigí a la sala y me encontré a mis padres muy felices y sonrientes como nunca antes los habían visto. El motivo: Mi padre tuvo un ascenso en su trabajo, por lo que por llevaría más dinero al hogar y nuestros problemas financieros disminuirían considerablemente.
-Hijo te tenemos una buena noticia- Dijo mi padre muy animado- A partir de este momento, me nombraron
-Que bien papá, me da mucho gusto ¡Muchas felicidades!
-Gracias hijo. Tu madre y yo saldremos a festejar esta noche, no te importa si te quedas solo en casa ¿verdad?
-Claro que no- Respondí. -Diviértanse mucho.
-Hijo, si quieres cenar, hay comida el la cocina. Por favor, no te vayas a dormir con el estómago vacío- Añadió mi madre
-Claro que no mamá. Pásenla muy bien.
Mis padres finalmente salieron de casa, se fueron en el auto y se dirigieron a un restaurant dónde ellos llegaban a celebrar algún acontecimiento en particular.
Después de cenar, ingresé a mi recamara para poder dormir. Al estar acostado y con mis ojos cerrados, empezaron a correr por mi mente pequeñas imágenes y retrospectivas de lo que había sucedido esa noche. En ese momento, tuve fuertes sensaciones de incomodidad, pena, asco. Sentía mucho remordimiento por la forma en que me comporte; pero ése momento fue como estar en un sueño, en donde las acciones llevadas a cabo no importan, el pudor sencillamente no existe y se hacen cosas donde ni de broma las haríamos de manera consciente. Con toda esa carga, definitivamente esa noche no pude dormir.
El tiempo ha pasado desde aquella noche y la relación entre mis padres ha mejorado bastante, gracias a que papá consiguió ese ascenso en su ámbito laboral y en cuanto a mí nada ha cambiado, mi madre continuo siendo la misma de siempre, como si nada de eso hubiera pasado.
Respecto a esa vez en la que los dos nos transformamos en personas completamente distintas, en amantes furtivos, ella y yo nunca hablamos del tema. Preferimos que mejor quede en el pasado, en el olvido.
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