Relato Corto 2: El cine


-¿Bueno?...
-Bueno... Hola, ¿Cómo estás Miguel?
-Muy bien, muchas gracias ¿Y tú?
-Estoy muy bien también oye ¿Tienes algún plan está mañana?
-No ¿Porque?
-¿Te gustaría ir al cine, a la matiné?
-¿Ahorita? Pero... ¿Qué no es muy temprano? ¿No te gustaría ir en la tarde?
-No puedo... Tengo cosas que hacer y me gustaría ir al cine contigo aunque sea temprano, ¿Te gusta la idea?
-Bueno... Está bien, nos vemos en la entrada del cine, ¿De acuerdo?
-¡¡¡MAGNIFICO!!! Nos vemos en un rato. Besos.

Eran las 10:30 AM, llegué a la entrada al cine y como siempre, Sandra aún no había llegado. A esa chica nunca le ha sido su fuerte llegar a la hora pactada. A lo lejos veo la figura de una chica que viene caminando hacía mí, está vestida con una blusa blanca y una falda corta de color negro y debo de reconocer que se veía muy sexy. Me habría encantado que se hubiera vestido de esa manera tan linda, pero en una ocasión que fuera más especial y no precisamente para una ida al cine.

-Hola hermoso -Se me abalanza y me abraza muy efusivamente- ¿Me has esperado mucho?
-Pues algo, pero bueno... Ya estoy acostumbrado a que siempre llegues tarde a nuestras citas.
-Hay no seas exagerado, vamos entremos al cine.

Fuimos directamente a las taquillas y solo se encuentra un chico atendiendo la mismas; Sandra pide dos boletos para una película que la verdad no me acuerdo del título, era una de esas películas francesas que no tienen ni pies ni cabeza. Los lugares que eligió fueron en la última fila de la sala, en la esquina derecha.

Nos dirigimos a la sala que nos correspondía y al entrar lo esperado; la sala estaba vacía a pesar de que ya entramos tarde a la función. Nos sentamos en nuestros lugares; yo sobre el pasillo y ella a lado mío. Lo único que compramos fueron dos vasos de Soda, por alguna razón, no quiso comprar palomitas o algún otro tipo de botana.

La película simplemente y sencillamente era muy aburrida, tanto que cómo dije anteriormente, no recuerdo ni el nombre ni el tema. Ya había pasado algo así como 40 minutos cuando no dude en decir:

-Hay Sandra, que gustos tan raros tienes, me estoy muriendo de aburrimiento, de haber sabido no hubie...

Un beso apasionado por parte de Sandra interrumpió mi queja. Su lengua jugaba con la mía, mientras yo le correspondía, besando y dando ligeros mordiscos a su labio superior en inferior. Su mano derecha frotaba mi entre pierna, sentía como tocaba mi pene y este poco a poco se empezó a engrosar y endurecer. Se puso de pie y se sentó en mis piernas. Empezó a frotar sus glúteos de adelante hacía atrás y de forma circular.

-Mmmmm que rico se siente Miguel ¿Te gusta?
-Ahhhh Sandra, pero... Tranquila podría venir alguien.
-Hay vamos Miguel no seas "apretado" admite que se siente rico.
-Si pero...
-Pero nada. Solo disfrútalo.

Se puso de nuevo de pie solo para levantar su falda. Mire su ropa íntima (un cachetero de encaje muy bonito de color rosa) y de nuevo se sentó en mi regazo. Cómo anteriormente, empezó a mover su culo de diferentes formas mientras miraba por detrás de su hombro derecho mi rostro.

-Ahhhh Miguel, siento como crece y se pone tan duro y fuerte...

Una vez más, se puso de pie solo para sentarse de nuevo en su asiento, levanto el reposabrazos del asiento para acercarse mi miembro. Sin aviso, desabrochó mi cinturón y pantalón para llegar a mi pene. Cómo era de esperarse, estaba ya muy empalmado y acto seguido, Sandra lo metió a su boca, para hacerme el más delicioso sexo oral que me han hecho. Los sonidos guturales eran muy estimulantes y lo hacía de manera muy rápida. Se lo metía todo a la boca, hasta el mango, mientras que con sus manos jugaba con mis dos testículos. En otro momento me hubiera venido ya, pero el estar a la espectativa de que alguien nos descubriera, evito que terminara a chorros en la boca de Sandra.

-¿Te gusta papi como te la como? -Pregunto con mirada lujuriosa.
-Ahhhh Sandra... Siiiiii que rico me la chupas, que rica boca tienes.
-Jajajaja, estoy sorprendida, que aún no hayas terminado. ¿Miedo a que nos atrapen? 
-Mmmmmm Siiiiii un poco amor, nunca había hecho esto.

Se detuvo solo para montarse frente a mi. Mi pene engrosado a su máximo esplendor sintió como la cavidad de Sandra ya estaba muy empapada. Solo alcance a ver cómo hizo un lado su prenda para que su vulva se comiera por completo miembro. Empezó a dar sentones de manera muy violenta, sus gemidos eran reprimidos por la mordedura de sus labios, sus ojos los cerraba presionándolos y de vez en cuando los abría, literalmente los ponía en blanco. Yo por mi parte, dado que sus pechos quedaban justo en mi cara, me di a la tarea de levantar su blusa y su sujetador de encaje también de color rosa para amamantarme de sus formas. Mientras más chupaba y mordía sus senos, ella se movían aún más y más violentamente.

-Mmmmm Miguel, que rico lo tienes amor, como me gusta tenerlo dentro de mí. Que rico me mamas las tetas.
-Siiii que rica estas mi amor, que ricas están tus tetas y que ricas nalgas tienes amor.
-Son tuyas amor, solo tuyas... Castígame amor, soy una niña mala.

Mientras ella seguía haciendo lo suyo, yo le propine una fuerte nalgada.

-Mmmmm que rico Migue, me encanta, me encanta ser tu puta Migue.
-Así es Sandy, eres mi puta, eres de mi propiedad.
-Siiii, soy tuya solo tuya, de tu propiedad.

Después de un rato así, se bajó de mi para de nueva cuenta sentarse en mis piernas, sin antes tomar mi pene para meterlo en su vagina y volver a dar sus fuertes sentones.

-Anda Migue, quiero hacerte venir, quiero llevarme conmigo tu rica y calientita lechita.
-Ohhh Sandy mi amor, eso quiero darte mi amor, espera un poco más.

Sus sentones fueron aún más rápido y fuerte, los impactos ya se escuchaban bastante más alto, trataba de concentrarme para poder terminar, ya que la película estaba ya a casi nada de acabar y podría ahora sí entrar el personal del cine atraparnos a ambos.

-Ahhhh que rico Sandy, que rico...

Finalmente eyacule dentro de ella como me lo pidió y al hacerlo, estaba aferrado a sus senos. Ella también termino, porque sentí su estremecimiento cuando estalle; los dos terminamos al mismo tiempo lo que fue al muy rico por lo espontáneo del momento. Sandra se puso de pie, se limpio sus partes con una servilleta que acompañaba a la soda, se acomodo ese maravilloso cachetero suyo y me dió un beso largo en la boca y se regresó a su asiento.

La película finalmente se terminó, se encendieron las luces y la pantalla se apagó, estuvo claro que fuimos los únicos en esa sala. Me apresure a limpiarme yo también, a subirme el boxer y el pantalón. De último momento entro un empleado, de esos que recogen la basura de las salas y se dirijo a las butacas para hacer su trabajo, entre tanto Sandra y yo abandonamos la sala.

-Hasta luego -Se despidió del empleado y le entrego al trabajador los dos vasos de Soda vacíos.
-Hasta luego señorita, que tenga buena tarde.

Yo simplemente salí de largo sin despedirme, ya que me sentía un poco incómodo, ya que a cada paso que dábamos, mi sensación de que todos los empleados del cine nos miraban era muy grande.

Finalmente salimos de las instalaciones del cine y mientras caminábamos, Sandy me tenía tomada del hombro.

-Sabes Miguel, me la pasé muy bien el día de hoy, espero tu también.
-Sandra, me tomaste de sorpresa, yo pensé que...
-¿Que? ¿Que veríamos esa aburrida película? -Rie.
-Si, así es, estaba tan aburrido y pensé dentro de  mí "Que gustos tan raros tiene Sandy".
-Es para no caer en la monotonía cielo y además esto ya lo había planeado desde hace tiempo.
-Me la pasé muy bien cariño, estuvo muy rico, fue algo nuevo para mí.
-Bueno, me tengo que ir Miguel, mi taxi me espera, te quiero amor.
-Y yo a ti.

Sandra se despidió de mí con un tierno beso en los labios. Se subió a su taxi y yo me quede viendo cómo se fue su auto. No sé si volvamos a repetir está pequeña aventura, pero conociendo como es Sandy estoy seguro que si, ya sea de esta o de alguna otra manera.


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